La importancia de la nutrición en las diferentes etapas de la vida.
La primera infancia es una etapa que comprende al niño desde su nacimiento hasta los 3 años. Esta etapa de la vida se divide en tres periodos, debido a que las necesidades nutricionales y las características físicas por las que pasa el niño evolucionan. Los distintos periodos son:
- El periodo de lactancia: comprende los primeros 6 meses de vida y la alimentación se basa exclusivamente en la lactancia materna o en su defecto, en la lactancia artificial a través de leches infantiles de fórmula.
- El periodo transicional: abarca el segundo semestre de vida, donde se iniciará el período de alimentación complementaria y se irán incorporando nuevos alimentos a la alimentación del niño, según indicación del pediatra.
- El periodo hasta llegar a los 2-3 años, donde la alimentación del niño será progresivamente igual a la del resto de la familia. La alimentación durante los primeros años de vida tiene especial importancia por ser el periodo en el que el niño creará sus preferencias alimentarias y adoptará los hábitos de alimentación de la familia. Una alimentación familiar variada y saludable servirá de modelo para que el niño aprenda a comer bien y consolide unos hábitos alimentarios saludables.
En esta etapa empieza un periodo crucial de máximo desarrollo intelectual y físico en el niño. Estudiar y realizar todo tipo de actividades físicas son su día a día, por lo que la alimentación juega un papel muy importante para poder cubrir todas estas necesidades, y será necesario dedicarle tiempo y una buena planificación. Comer cinco veces al día, desayunar antes de salir de casa, incluir frutas y verduras todos los días, incorporar alimentos ricos en fibra como cereales integrales y legumbres, son puntos claves para una correcta alimentación y nutrición durante esta etapa. Si el niño en edad escolar realiza la comida en el comedor de la escuela, se tendrá en cuenta el menú ofrecido por el colegio para planificar con la cena, que debería completarse incluyendo aquellos grupos de alimentos que no estén presentes en la comida. Por otra parte, además de asegurar un crecimiento y un desarrollo óptimos, una buena alimentación junto a la práctica de actividad física, previene de posibles enfermedades futuras y cuida su salud actual.
La edad adulta es una etapa de plenitud física y mental que va a ser clave para conseguir mantener la calidad de vida durante toda nuestra existencia. Existen dos factores al alcance de todos para lograrlo en mayor medida:
- La alimentación debe ser saludable, completa, equilibrada, variada y también placentera. La dieta mediterránea es una buena guía para conseguirla.
- Integrar la práctica habitual de actividad física en nuestro día a día y dentro de las posibilidades de cada uno. Este tándem ayudará en la prevención de enfermedades como: la obesidad, la diabetes, la hipertensión, el colesterol elevado o incluso la osteoporosis. La adquisición de hábitos saludables en alimentación y actividad física debe ser la meta que nos ayudará no sólo a vivir más, sino a vivir mejor.
La nueva situación en la que se encuentra la mujer durante el embarazo, la creación de una nueva vida, produce un aumento en las necesidades de nutrientes y de energía. Lejos de la creencia de comer por dos, la mujer en el embarazo necesita aumentar sólo unas pocas calorías respecto a la alimentación total y sobre todo a partir del segundo trimestre.
Los alimentos que no deben faltar en la alimentación diaria de la mujer embarazada son los que aportan hidratos de carbono complejos, la pasta, el arroz, las legumbres, el pan o la patata. Éstos deben estar presentes en todas las comidas para evitar así una bajada de azúcar en sangre y que pueda afectar al bebé. Los alimentos de origen animal aportarán las proteínas necesarias y serán de alto valor biológico. El consumo de legumbres y cereales a lo largo del día también es una buena opción para cubrir las necesidades proteicas. Elegir siempre las partes más magras frente a otras más grasas (ricas en grasas saturadas), ayudará a mantener una buena salud cardiovascular.
Otro grupo de alimentos importante a tener en cuenta durante el embarazo son los lácteos. Las necesidades de calcio en esta situación son mayores y con un consumo adecuado de estos productos se garantizará un correcto aporte: aproximadamente se recomiendan 3 raciones de lácteos al día.
Para el aporte de otros nutrientes como el yodo o el ácido fólico, se recomienda tomar suplementos ya que a través de la alimentación resulta difícil llegar a las cantidades recomendadas. El hierro podrá aportarse a través de la alimentación y sólo en caso necesario, se suplementará bajo prescripción médica.
Por otra parte es importante evitar el alcohol, y controlar el consumo de cafeína y de algunas infusiones durante el embarazo ya que estas sustancias podrían afectar al feto. Seguir una alimentación saludable y variada, en cantidades adecuadas de energía y nutrientes, es la mejor elección para un buen embarazo.
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